martes, 3 de agosto de 2010

En EL Cielo, Relato Homosexual

hi!!! bueno estoy nerviosa....mas que eso estoy que siento la sangre en la cabeza. ¿saben por que? no no lo saben pero se los dire: he hecho MI PRIMER RELATO HOMO... (homosexual) algo triston la verdad pero mis influencias son: Nimphie Knox, Carol Lynne, Evangeline Anderson y Patricia N. Warren:

En El Cielo

No puedo desasirme de mi pasado, no puedo tener un futuro porque no tengo presente, vivo atrapado pensando solo en ti, en tu sonrisa de ángel, en tus suaves manos que sujetaban tiernamente las mías, en tu enorme cuerpo, ese que siempre me protege. En tus ojos verde mar, que me hacían ver la esperanza y la felicidad, que me hacían salir de ese hoyo en el que parecía siempre estar metido, gracias a mis padres, padres que no pensaron en mi ni un momento, que me abandonaron dejándome en las frías calles, queriendo que me defendiera solo, sin pensar ni un segundo en lo que dejaban atrás, pero cuando tus ojos se posaban en mi, toda la tristeza parecía alejarse, tú te acercabas lentamente y posabas tus labios rosas en mi oreja manchada de la suciedad de las calles sin nombre, frías y oscuras y me decías “hola” solo esa palabra hacia que todo el día de trabajar, de vender mi cuerpo maltratado no importara, me dabas fuerzas para continuar. Luchar, no me dejabas abandonar y yo no quería que me dejaras.

Me pedias que escapara, que fuera con tigo, pero no puedo, porque estoy atrapado, porque no puedo salir, tengo miedo, pero no te lo puedo decir, porque creo que ya no me querrás, que te olvidaras de mí y me dejaras como hicieron mis padres, como hizo mi gatita blanca que se fue al cielo y no me llevo con ella, que me dejo aquí solo y triste. Sin esperanzas y ganas de seguir viviendo, porque nadie quería a un niño como yo, manchado y sucio, confinado eternamente a las calles frías y oscuras de los lugares mas bajos, maldecidos por el mundo.

Venias cada vez que salías de tu trabajo salvando vidas, las vidas de los ricos, de los que tenían casas, pero yo no te culpo ¿Cómo podría? Tratas de ayudar, de salvar a todos, pero no puedes, pero yo aun te quiero, me gustas, aun que tu no sientas lo mismo. Me ves como a un niño que quieres ayudar, pero no como un hombre, no como alguien que te podría satisfacer, a pesar de que he satisfecho a muchos, sin caras y sin nombres, solo así. Frio y duro, como el mundo.

Me vendo y a ti no te gusta, crees que esta mal, que es “sucio”, pero ¿no todo aquí es sucio? Solo esta tapado, pintado con una débil capa de engaños y falsedad, yo no soy falso, no vivo tu vida, no tengo dinero, ni comida, ni un techo, ni una cama donde acurrucarme del frio que siente mi cuerpo, tu si. pero estas aquí, conmigo, tratas de salvarme, y me gusta pensar que es porque te gusto, no como una responsabilidad, sino como algo digno de admirar, como las esculturas que tanto aprecias, esas enormes y costosas figuras imponentes que llaman arte, que ocupan espacio, que todos celebran y les aplauden. Mientras que repudian al verdadero arte, a los artistas reales, que se arriesgan, que lo dan todo por el arte, que salen día a día, en esos lindos patines, con los pantalones rasgados y las ropas manchadas, a pintar, a decorar un poco las calles monótonas y grises. Pero a ti no te gustan dices que “ensucian la cuidad”. Cuando en realidad tratan de darle vida y alegría.

Hoy no has venido ¿Por qué? ¿ya te cansaste de mi?

Te ha esperado hasta tarde, hasta que el sol agónico se escapo en el horizonte, y la oscuridad tomo presa de todo a mi alrededor. Me arrebuje en el abrigo roto que me compre hace mas de dos años, me queda chico, pero no importa, ya nada importa solo tú. ¿Por qué no llegas?

Me gustaría mandarte mis pensamientos, entrar en tu mente y saber que es lo que piensas lo que sientes, me gustaría saberlo todo de ti, pero no puedo por eso me conformo con saber cada pequeño detalle que puedas mostrar con cada escapada que das hacia mí, me alegra y me hace sentir que puedo estar vivo de nuevo.

Alguien me ha llamado, sentí la esperanza quemarme pensando que eras tú, voltee ansioso la mirada hacia atrás, pero solo había oscuridad, y mas allá un cuerpo largo y abrigado, me señalaba ansioso, yo me acerque, sintiendo la tristeza emanar de mi y por un segundo me pregunte si el extraño podía olerla y si le importaba.

El extraño tomo mis hombros y me hizo girar a verlo, me hizo ver la cara retorcida en una mueca que supe identificar con el paso del tiempo, lujuria, no me importaría que tú me miraras así, pero cuando es otro sin nombre, otro de cara desconocida, siento asco, y siento ganas de escapar, de huir, pero no puedo, la vida no es como en esas películas que todos parecen disfrutar, la vida es dura, lo aprendí desde joven, de la manera mas cruel, pero soy fuerte. Soy fuerte porque sobreviví, por que elegí continuar, me gusta pensar eso aun que se la verdad: yo no tuve el valor de morir, y ahora que estoy sufriendo, eres lo único que me queda.

El extraño saco dinero manchado, sucio, sin nombre en la oscuridad y tendió su mano con uñas rotas y sangrantes y me lo entrego, me dio ese dinero manchado, que parecía burlarse de mí, de mi profesión, de todo lo que hacía, lo acepte, lo acepte y me di la vuelta sin palabras, sabía lo que quería, el bajo mis pantalones y sentí el frio aire de la noche penetrar en mi sensible piel, hace tiempo que me hacen esto, pero aun no me acostumbro sigue doliendo y sangrando y lloro cuando acaban y me dejan sin una palabra, este no fue diferente, simplemente entro, en una agónica estocada que me dejo tiritando de dolor, y cuando se movió dentro mío sentí la protección que el hombre sin nombre se puso en su beneficio y pensé que era casado, que tendría una familia y no quería contagiarse de alguna enfermedad, ¿pero si tiene familia que hace aquí? En este oscuro y triste lugar. Pero me alegre un poco al saber que tenia protección, no quería estar enfermo, no quería estar mas sucio, porque quiero estar contigo, estar sano junto a ti.

Por primera vez en ese día y esa noche, desee que no me vieras, que no entraras por el callejón con esos elegantes zapatos y me vieras. Lo desee y se cumplió.

Cuando acabo y dio una última estocada, y derramo su liquido sobre la barrera, suspire quedito, al fin acabo, el salió sin una palabra y se fue, solo así. Desapareció en la noche, como cada Sin Nombre con el que he estado, me sujete contra la pared buscando apoyo y equilibrio, me pregunte no por primera vez ¿Dónde estás? ¿Qué haces? ¿Por qué no has venido? Pero no me contestas, porque no estás aquí, estas lejos y yo no sé donde, no te puedo seguir, yo no vivo donde tú lo haces, somos diferentes.

Ha pasado otro agónico día, y el sol ya se ha ido y hace mas frio que ayer, mas de lo que creí que pudiera soportar, pronto va a nevar, ¿estarás con tu familia? Espero y estes feliz, porque yo pensando en ti estoy feliz, un poco.

Mientras dormía, pensé que debería ir a tu casa, tal vez estás enfermo o tal vez olvidaste donde vivo…no, donde cierro los ojos y trato de dormir. Entonces me levante y me abroche la desgastada suela de mis zapatos, uno de los zapatos tiene un nuevo ahuero, ¿el derecho? No, el izquierdo, me gustaría que me ayudaras a repararlo.

Paso otro día, mas parecido a los anteriores de lo que me gustaría pensar hasta que tome el valor y me encamine a tu casa, con una pequeña sonrisa, evadí a un pobre loco que estaba en la calle, corrí cuando mire a unos señores drogados. De todos los que crecemos en la calle, los señores drogados son los que me gustan menos, porque ellos eligieron estar ahí, podrían utilizar el dinero en comida, o en ropa, y no lo hacen lo desperdician en algo que tarde o temprano los matara.

Llegue a la elegante calle donde tu vivías, por un momento me encontré aturdido y no supe hacia donde avanzar, no sabía dónde estaba tu casa, donde estabas tú. Pero me permití un momento a pensar en la única vez que pude entrar en tu hogar, tan limpio y recadado como tú.

Era de noche, como siempre, el frio me helaba los huesos y el hambre hacia mella en mí, no había podido comer ese día por el frio que hacía, era lo peor del invierno, los pequeños copos caían a mi alrededor, no me gustaba el invierno, pero no lo odiaba ¿Cómo podría? Si fuera rico, amaría el invierno, porque estaría dentro de una casa con comida rica y un techo. Mi estomago rugió en protesta a mis pensamientos y mire alrededor buscando a alguien que me diera algo de dinero para comer pero no había nadie que pudiera querer mis…servicios. O como odio decirlo así pero es lo que soy un servicio a los demás, algo de lo que fácilmente de desasen, soy un prostituto.

Escuche pasos airados por detrás de mí, cuando voltee lo primero que mire fueron tus ojos reluciendo como estrellas a pesar de la oscuridad, tu cabello de ángel de balanceaba alrededor, burlándose de mí, pidiendo a gritos tocar los suaves risos rubios alrededor de tu cara, cincelada en mármol, tu nariz parecía fracturada como si hubieras estado en alguna pelea pero ese aspecto refinado contradecía mis pensamientos, tu no parecías alguien de la calle, alguien que mataría por un poco de dinero. Pero con el paso del tiempo he aprendido que las apariencias pueden engañar si se sabe como sacar provecho. Cuando pasaste a mi lado silbe y tu volviste la mirada con sorpresa como si no supieras que estaba ahí, yo estaba acostumbrado a que no me notaran salvo cuando me querían a mi boca o a mi culo pero esa vez me dolió no ser notado y quise ser alguien importante, desee con todas mis fuerzas ser alguien importante, pero los deseos no se cumplen así porque si.

“¿quieres algo de diversión cariño?” recuerdo a verte preguntado esa noche, tú te ruborizaste y balbuceaste como un niño pequeño, nunca vi una persona tan tierna e inocente y esa noche admito que corromper tu inocencia me parecía mejor que estar helando mi culo. Tu negaste presuroso con la cabeza y yo insistí, tenía hambre y estaba dispuesto a casi todo para obtener lo que quería, al final no pudiste resistirte a tus deseos carnales, deseos que todo hombre o mujer tenía, te tente y caíste. Tome tu suave mano entre las mías, el contraste fue increíble, mientras que la mía era dura, estaba morena por incontables horas al sol y llena de raspones. La tuya era mas grande pero suave y de un blanco pulido de mármol, casi sentí miedo de manchar tu piel con la mía. Sacudí la cabeza, ¿Qué me pasaba?

Me condujiste hacia tu casa por el mismo camino que ahora camino yo, solo. Totalmente solo, esa vez tu cuerpo me transmitía calor y una emoción desconocida, cálida que me hacía sentir feliz nervioso y triste, todo al mismo tiempo.

Cuando llegamos vi que el jardín estaba bellamente iluminado y cuidado y transmitía alegría y me sorprendí lo hogareña que la casa parecía pero cuando abriste la puerta y estuvimos dentro vi que la casa parecía…vacía., mire al dueño de la casa y pensé que eras justo como ella. Te tome por los anchos hombros y te bese en tus suaves labios, metí mi lengua en tu cálida boca y saboree tu aroma a almizcle, te escuche jadear y te retorciste hacia atrás con sorpresa, yo te sonreí y dirigí tu mano a mi entrepierna, estaba excitado y ni siquiera había intentado forzarme.

Tú me tocaste delicadamente y sonreíste, moviste tu mano sobre mi excitación ahora mas seguro y lento, una caricia a conciencia, te abrase y sentí que me derretía en tus brazos, te volví a besar, mas fuerte y mas exigente. Me dirigiste presuroso hacia un suave sillón color miel y me tendiste en él, no me importaba ser pasivo, estaba acostumbrado, pero esta vez era diferente, era como…si realmente yo quisiera hacerlo, de verdad, no por dinero, no porque me obligaran. Yo quería. Empecé a llorar y tu paraste, tu cara de ángel parecía asustada, te trataste de levantar de mi pero yo no te deje, quería esto mas que nunca.

Te digerí hacia mi nuevamente y suspire cuando nuestros cuerpos se tocaron, moví mi entrepierna hacia la tuya y me restregué un poco, suspiraste de placer y me movi con mas confianza. Pare y te pedí que te quitaras la ropa tu sonreíste y te paraste para quitarte la ropa moviendo el cuerpo cómicamente, no había nada lascivo en ti, lo agradecí. Cuando te desasiste de tu ropa interior mire tu pene, estaba erecto y pequeñas venas lo rodeaban, no era muy grande lo cual me hizo sentir alivio, entre mas grande, mas doloroso era. Te pregunte si tenias lubricante asentiste y corriste hacia una puerta cercana cuando regresaste corriendo me tomaste de la mano, y en la otra tenias un tubo parecido al de una pasta de dientes pequeño cuando abriste la tapa y me pediste que me pusiera boca abajo asentí y espere sentir tus dedos lubricados en mi entrada en cambio sentí un suave beso en mi espalda tu suavidad y calidez me desarmo, me volteaste hacia ti y te abrace sintiendo un lazo de amistad y algo mas creciendo entre nosotros, uniéndonos. Esa noche no hicimos el amor, ni esa noche ni ninguna, ahora puede que sea muy tarde.

Cuando volví a la realidad pequeñas lagrimas surcaban mis mejillas me las limpie avergonzada y rápidamente intentando disimular aunque no había nadie, no mostrar debilidad era una regla importante y estaba tatuada en mi cerebro demasiado arraigada como para cambiarla.

Toque a la puerta y tu no me dejaste entrar, te grite hasta que ya no pude hablar mas y no contestaste, te roge que abrieras pero tú nunca abriste, golpe con mi puño la ventana pero solo el sonido del cristal me respondió. Pare cuando escuche el sonido de unas sirenas que parecían acallar cualquier otro sonido. Maldiciendo entre dientes volví la mirada hacia uno y otro lado de la calle esperando poder escurrirme entre las sombras, pero creí ver una cara en la ventana de la casa de al lado, “vecino” creo que así se les llama a una persona que vive al lado tuyo, nunca tuve un vecino por eso no estoy seguro. Antes de poder pensarlo mejor levante la mano y la agite suavemente en su dirección el serró la ventana espantado y sentí un ramalazo de tristeza recorriéndome ¿Por qué cuando las personas me ven solo pueden mirar mi ropa sucia y manchada, Mi cara sucia y de dientes torcidos, o mis manos callosas? Nunca ven a la persona detrás de todo eso.

Respirando profundo me moví hacia la casa de tu “vecino” y toque la puerta una, dos, cinco veces antes de que un hombrecillo calvo y gordo me abriera la puerta vacilante. Abrió mucho los ojos y trato de cerrarme la puerta pero yo no lo deje y haciendo tanta fuerza como podía abrí la puerta de par en par y entre antes de que el hombrecillo pudiera siquiera parpadear. Levanto sus manos asustado y balbuceo que no tenía dinero yo le conteste que no quería su dinero y lo encare con mi escasa estatura, estaba fuera de mi, es como si no me conociera, me escuchaba gritarle, veía lagrimas caer de mis ojos oscuros pero no sentía nada, como si no me estuviera pasando a mí, como si yo fuera un ente aparte. Volví a gritarle tu nombre, exigí saber dónde estabas. Cuando el hombrecillo al fin contesto, mi corazón dejo de latir de repente, me sentí mareado como si el oxigeno no pudiera llegar a mis pulmones, Recuerdo haber gritado hasta que mi garganta se sentía arder, golpe mi cara con mis puños, me clave las uñas en mi carne pero no sentía nada, no podía sentir nada, ¿Por qué? ¿Por qué paso esto? ¿es que no hay ni un poco de felicidad para mí? Me sentí desvanecer. Soñé que estabas a mi lado, que éramos felices. Pero eso no era mas que mentira, nunca seré feliz, jamas estaré junto a ti, no volveré a ver tu sonrisa, porque ya no existe se ha ido y nunca volverá. Tú te has ido y contigo se ha ido mi corazón y mi razón.

Me gritaban que me detuviera ¿Qué estaba haciendo? No entendía que querían, no me importaba entender, vuelvo a ser huérfano, vuelvo a estar solo de nuevo. Probé la felicidad y ahora quiero mas, pero sé que ya no la tendré, ya no hay nada aquí para mí. Nada que me encadene a la vida, todo se ha ido y no sé que hacer, la desesperación me corre por las venas, el dolor parte mi corazón y la agonía corrompe mi mente.

¿Por qué te has ido? ¡me has abandonado! Pero no te dejare ¡me niego a dejarte! No puedo dejar la poca felicidad que ha llegado a mi vida, te quiero a mi lado, juro hacerte caso, estaré a tus pies si así lo quieres, por favor… vuelve a mí.

Parpadeé ligeramente y mire hacia la puerta la ventana estaba rota ¿Por qué estaba rota? Mire hacia mi mano estaba llena de sangre y pequeñas cortadas la rodeaban, mire hacia mi alrededor confundido hacia policías a mi alrededor y gente con ropa blanca, una estridente campana sonaba afuera, gente asustada se escondía detrás de los policías. La calle parecía atestada ¿calle? ¿Cómo llegue afuera?

Quería reunirme con tigo y solo había una manera, con un nuevo propósito en mente me agache ignorando a mi audiencia tome un largo pedazo de vidrio de la ventana con la mano que no sangraba, varios policías y personas de ropa blanca se me acercaron a la vez, tal vez pensaban que estaba loco, tal vez lo esté. Coloque el pedazo de vidrio en mi muñeca derecha el vidrio se me resbalo un poco con tanta sangre y me hizo un corte poco profundo, eso no sería suficiente. Escuche a un policía gritarme que parara pero yo no podía parar, no quería parar. Quería estar con tigo y lo quería ahora. Con energías renovadas, que no sabía haber perdido. Coloque nuevamente el vidrio sobre mi piel y corte profundo, sentí un poco de dolor, pero no podía compararse con el dolor de mi alma y mi corazón, nada podría comparársele. Los policías y la gente de blanco se abalanzó sobre mi mientras caía sobre la hierba fresca pero ya era tarde, estaba hecho. Cerré mis ojos y espere a la muerte, pero no llegaba. Seguía algo consiente, sabía que me habían cargado y trataban de parar la hemorragia, quería decirles que pararan yo quería esto y ellos no estaban en derecho de negármelo. Curiosamente ahora que me encontraba a las puertas de la muerte me encontraba tranquilo, por primera vez en mi vida estaba en paz con migo mismo. Al fin ¡la vendita inconsciencia llegaba! pude respire entrecortadamente una última vez.

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