martes, 29 de junio de 2010

Amante Despierto Hermandad de la Daga Negra 03


—Me gustó la manera en que me besaste. Quiero acostarme contigo. Hacer el amor contigo.
—¿Hacer el amor? ¿Hacer el amor? —Extendió los brazos—. Bella… todo lo que puedo ofrecerte es un polvo. No te gustaría, y francamente no me gustaría hacértelo. Mereces más.
—Sentí tus labios sobre los míos. Fueron suaves...
—Oh, por favor…
—¡Cállate y déjame terminar!
Z se quedó boquiabierto seguro que le había dado una patada en el trasero. Nadie le había hablado en ese tono. La anomalía sola habría obtenido su atención, pero el hecho que fuera ella lo dejó pasmado.
Bella echó su cabello por encima del hombro.
—Si no deseas estar conmigo, de acuerdo. Sólo tienes que decirlo. Pero no te escondas detrás del querer protegerme. ¿Crees que no sé como de rudo sería el sexo contigo?
—¿Es por eso que lo deseas? —Preguntó con voz mortal—. ¿Piensas que sólo mereces que te hagan daño ahora, después del lesser?
Ella frunció el ceño.
—De ningún modo. Pero si es la única manera de tenerte, entonces así es como te tendré.
Se frotó la cabeza con la mano esperando que la fricción pudiera hacerle funcionar el cerebro.
—Creo que te equivocas. —Bajó la mirada al suelo—. No tienes ni idea de lo que estás diciendo.
—Arrogante bastardo —dijo ella bruscamente.
Z alzó la cabeza de golpe. Bien, patada número dos…
—¿Perdona?
—Haznos el favor de no tratar de pensar por mí, ¿vale? Porque te estás equivocando en cada maldito momento. —Con eso se marchó hacia el baño y cerró con un portazo.
Zsadist parpadeó un par de veces. ¿Qué demonios había pasado?
Recorrió con la mirada la habitación como si los muebles o quizás las cortinas pudieran echarle una mano. Luego su aguda audición captó un leve sonido. Ella estaba... llorando.
Con una maldición se dirigió al baño. No llamó, sólo giró la manija y entró. Estaba de pie junto a la ducha, con los brazos cruzados, las lágrimas reunidas en sus ojos color zafiro.
Oh… Dios. ¿Qué se suponía que tenía que hacer un macho en esta situación?
—Lo siento —masculló—. Si yo… uh, herí tus sentimientos.
Ella lo miró furiosa.
—No estoy dolida. Estoy muy enojada y sexualmente frustrada.
La cabeza chasqueó bruscamente en su columna. Bien... entonces. Vaaaalee
Amigo, necesitaría un collarín después de esta conversación.
—Te lo digo otra vez, Zsadist. Si no quieres acostarte conmigo, está bien, pero no trates de decirme que no sé lo quiero.

Capitulo 20 Bella y Zsadist.

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—¿Quieres besarme? —le susurró.
Los ojos de John se abrieron de golpe. Como si un globo hubiera explotado detrás de su cabeza.
—Porque me gustaría que lo hicieras. —Se lamió un poco los labios—. Realmente me gustaría.
Whoa… La oportunidad de su vida, justo allí, justo ahora, pensó.
No te desmayes. Desmayarse sería un completo suicidio
John rápidamente rememoro cada película que había visto en su vida… y no obtuvo ninguna ayuda. Como un fanático del terror, fue invadido por visiones de Godzilla pisoteando Tokio y de Tiburón masticando el culo de la Orca. Gran ayuda.
Pensó en la teoría. La cabeza ladeada. Inclinarse hacia adelante. Hacer contacto.
Sarelle miró alrededor, ruborizándose.
—Si no quieres, está bien. Sólo pensé…
—¿John? —La voz de Wellsie llegó desde el vestíbulo. Y se acercaba mientras seguía hablando—. ¿Sarelle? ¿Dónde están chicos?
Parpadeó. Antes de acobardarse, tomó la mano de Sarelle, tiró de ella, y le plantó uno bueno justo en la boca, los labios apretados contra los de ella. Sin lengua, pero no había tiempo, y de cualquier forma probablemente tuviera que llamar al 911 después de algo como eso. Como estaban las cosas, ya estaba prácticamente hiperventilando.
Luego la apartó. Y comenzó a preocuparse acerca de cómo lo había hecho.
Arriesgó una mirada. Oh… su sonrisa era radiante.
Pensó que el pecho le explotaría de felicidad.

Capitulo 24 Jhon y Saralle


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Capitulo 24 Zsadist


Z agarró la barandilla y se frotó el pecho, sintiendo como si alguien hubiera reemplazado el oxígeno de sus pulmones por alquitrán. Miró hacia arriba y se preguntó si Bella pasaría por su habitación antes de irse. Tendría que hacerlo, porque su diario estaba allí. Podía dejar la ropa, pero no su diario. A no ser, por supuesto, que ya lo hubiera sacado.
Dios… ¿Cómo le diría adiós?

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Z asintió con la cabeza, luego se llevó una mano a la barbilla y movió la cabeza hacia un lado. ¡Por Dios, estaba rígido!

Un segundo después entró Fritz, con dos manzanas brillantes y un cuchillo. Después de darle las gracias al mayordomo, Z comenzó a pelar una de las manzanas. Mientras lo hacía, se reacomodó en el asiento. ¡Mierda... tenía una extraña sensación en las piernas y también en la zona lumbar! ¿Tal vez se había excedido en el ejercicio? Volvió a moverse en el asiento y luego se concentró de nuevo en la manzana, a la que daba vueltas y vueltas, mientras mantenía la hoja del cuchillo contra la carne blanca. Casi había terminado, y se dio cuenta de que no dejaba de cruzar y descruzar las piernas por debajo de la mesa, como si fuera una maldita bailarina.

Miró de reojo a los otros machos. V estaba abriendo y cerrando la tapa del encendedor y golpeando el suelo con el pie. Rhage se estaba dando masaje en el hombro. Luego en el brazo. Luego en el pecho. Phury estaba jugando con la taza de café y se mordía el labio inferior, mientras golpeaba la mesa con los dedos. Wrath movía la cabeza hacia la izquierda y la derecha y hacia delante y hacia atrás, tenso como la cuerda de un violín. Butch también parecía inquieto.

Ninguno, ni siquiera Rhage, había probado el desayuno.

Pero Mary y Beth estaban como siempre y se levantaron para llevar los platos a la cocina. Luego comenzaron a discutir y a bromear con Fritz, por tener que ayudarle a traer más café y frutas.

Cuando la casa se estremeció con la primera oleada de energía, las mujeres acababan de salir del comedor. Esa fuerza invisible fue directamente hasta la cosa que Zsadist tenía entre las piernas y la hizo endurecerse al instante. Zsadist se quedó frío y, al mirar a los hermanos, vio que todos, también Butch, estaban paralizados, como si se estuvieran preguntando si era normal lo que sentían.

Un segundo después le golpeó otra ola. El miembro de Zsadist se engrosó todavía más. Alguien lanzó una maldición.

—¡Mierda! –dijo otro con un gruñido.

—Esto no puede estar pasando…

En ese momento se abrió la puerta de la cocina y apareció Bet, con una bandeja de fruta cortada en trocitos.

—Mary va a traer más café…

Wrath se levantó con tanta premura que el asiento se fue hacia atrás y chocó contra el suelo. Se dirigió a Beth, le arrancó la bandeja de las manos y la puso descuidadamente sobre la mesa. Al ver que los trozos de fresa y melón salían de la bandeja de plata y rodaban sobre la mesa de caoba, Beth lo miró con desaprobación.

—Wrath, ¿qué…?

Wrath la atrajo hacia su cuerpo y comenzó a besarla de manera tan frenética, empujándola hacia atrás, que parecía que fuera a poseerla allí mismo, frente a toda la Hermandad. Sin que sus labios se separaran, la levantó por la cintura y la agarró del trasero. Beth soltó una carcajada y envolvió las piernas alrededor de las caderas de Wrath. El rey tenía la cara hundida en el cuello de su
leelan cuando salieron del comedor.

Enseguida se sintió otra oleada que reverberó a lo largo de la casa, sacudiendo los cuerpos de los machos que estaban en el comedor. Zsadist se agarró del borde de la mesa, y no fue el único. Vishous tenía los nudillos blancos por la fuerza con que se estaba aferrando a la mesa.

Bella… debía ser Bella. Tenía que ser eso. Bella había entrado en celo.

Havers se lo había advertido, pensó Z. Cuando el doctor le hizo el examen interno, dijo que parecía que Bella estaba próxima a entrar en su periodo de fertilidad.

¡Qué iban a hacer! Una hembra en celo, en una casa con seis machos.

Era sólo cuestión de tiempo que los hermanos comenzaran a sentir la llamada de sus instintos sexuales. Y todos se dieron cuenta del peligro en que estaban.

Cuando Mary apareció por la puerta, Rhage se le acercó como un tanque, le quitó la cafetera y trató de ponerla sobre la mesita auxiliar, pero quedó muy al borde y la jarra cayó, desparramando el líquido. Rhage arrinconó a Mary contra la pared y la cubrió con su cuerpo, mientras bajaba la cabeza y gemía con tanta fuerza que el candelero de cristal se estremeció. El gesto de sorpresa de Mary fue seguido luego por un suspiro muy femenino.

Rhage la levantó y la sacó del comedor en segundos.

Butch se miró el regazo y luego miró a los demás.

—Oídme, no quisiera parecer vulgar, pero ¿todo el mundo aquí está…?

—Sí –dijo V entre dientes.

—¿Queréis decirme qué diablos está pasando?

—Bella ha entrado en celo –dijo V, y arrojó a un lado la servilleta—. ¡Por Dios! ¿Cuánto falta para que anochezca?

Phury miró el reloj.

—Casi dos horas.

Para ese momento estaremos hechos un desastre. Dime que tienes humo rojo.

—Sí, bastante.

—Butch, hazte un favor y lárgate de la casa lo más rápido que puedas. No pensé que a los humanos les afectara, pero como parece que sí te está afectando, será mejor que te vayas cuanto antes.

En ese momento sintieron otro asalto y Z se desplomó contra el respaldo del asiento, mientras que sus caderas se sacudían involuntariamente. Oyó los gruñidos de los demás y se dio cuenta de que estaban metidos en un lío. Independientemente de lo civilizados que pretendieran ser, los machos no podían evitar reaccionar ante la presencia de una hembra en su periodo de fertilidad, y el impulso sexual iría aumentando a medida que el celo fuese progresando e intensificándose.

Si no fuera de día, podrían haberse salvado huyendo de la casa. Pero estaban atrapados en el complejo y, cuando por fin estuviera suficientemente oscuro como para salir, ya sería demasiado tarde. Después de una exposición prolongada a la presencia de una hembra en su periodo de fertilidad, los machos se niegan instintivamente a alejarse de ésta. Sin importar lo que piensen racionalmente, sus cuerpos se niegan a alejarse y, si llegan a hacerlo, sufren dolores peores que las ansias sexuales que estaban experimentando. Wrath y Rhage podían aliviar sus necesidades, pero el resto de los hermanos estaban metidos en graves problemas. Su única esperanza era drogarse.

Y Bella… ¡Ay, Dios… ella iba a sufrir más que todos ello juntos!

V se levantó de la mesa y tuvo que agarrarse al respaldo de la silla para mantenerse firme.

—Vamos, Phury. Necesitamos fumar. Ahora, Z, ¿te ocuparás de ella?

Zsadist cerró los ojos.

—¿Z? Z, tú la vas a montar… ¿no?

capítulo 30, Amante Despierto


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"— Ha sido mi primer beso, ¿vale? Simplemente, no lo esperaba."

Zsadist en Amante Despierto, p. 196



"— Hasta que tú me encontraste, estaba muerto aunque respiraba. Estaba ciego, aunque podía ver. Y luego tú llegaste… y desperté."

Zsadist en Amante Despierto, p. 459

"— Ella es más hermosa de lo que pueden expresar las palabras. Y anoche fui bendecido con el increíble privilegio de estar con ella."

Zsadist en Amante Despierto, p. 337)


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—¡Phury! ¡No! —V hizo entrar a la fuerza algo de aire—. Entre él… y yo.

Los ojos como diamantes de Vishous eran agudos mientras miraba hacia arriba, y aunque luchaba por tener aliento, su voz fue tan fuerte como siempre.

—Relájate, Zsadist… jodido loco… —Respiró profundamente—. No voy a ir a ningún sitio… Sólo necesitaba tener tu atención. Ahora suelta… tú agarre.

Z aflojó la presa, pero no soltó al hermano.

Vishous inhaló fuertemente. Un par de veces.

—¿Sientes tu corriente en éstos momentos, Z? ¿Sientes ésta urgencia territorial? Estás unido a ella.


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—¿Phury? ―Dijo suavemente—. ¿Phury… qué me ha pasado?

Cuando el hombre se puso detrás de él, la cara del hermano apareció a la derecha de Z. Y luego el reflejo oscuro de Wrath resaltó en el espejo, todo el pelo negro y las gafas de sol. Entonces la belleza de estrella caída de Rhage. Y la gorra de los Sox de Vishous. Y el pelo

corto de Tohrment. Y la nariz rota de Butch. Uno por uno extendieron la mano y lo tocaron, sus grandes manos aterrizando con cuidado sobre los hombros.

—Bienvenido de nuevo, mi hermano —susurró Phury.

Zsadist miró fijamente a los hombres que estaban detrás de él. Y tuvo el raro pensamiento de que si se dejaba ir débilmente y caía hacia atrás… ellos lo cogerían.

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