miércoles, 19 de mayo de 2010

Dicen que soy de Nimphie Knox




El gatito está triste porque el día está feo. Cuando llueve, el gatito se esconde abajo de mi cama. Yo antes pensaba que el gatito le tenía miedo a la lluvia, pero no. Yo antes le tenía miedo al viento. Cuando era chiquito. Los chicos me decían que eran mounstros. Yo pensaba que el viento lloraba. O que el cielo lloraba.


Yo tengo doce años, pero todos me dicen que tengo menos. Como no saben cuando nací, me inventaron un cumpleaños. Me lo inventaron el día que me encontraron. Yo estaba abandonado, como el gatito. El gatito es mi amigo, se llama Príncipe. Le puse así porque tiene los ojos verdes como el príncipe de Blancanieves del libro. A mí me gusta el libro de Blancanieves. Y me gusta el príncipe, porque se parece al gatito. Y porque tiene los ojos lindos. En un dibujito del libro, el príncipe le da un beso a Blancanieves. A mí no me gusta Blancanieves.

El año pasado me regalaron una pelota. No me gustó la pelota. Se la cambié a uno de los chicos grandes por una muñeca. La muñeca es rubia y es más linda que Blancanieves. A la muñeca le hice un vestido con una media, porque estaba desnuda y le daba vergüenza andar así. Y tenía frío. Uno de los chicos grandes me preguntó si yo era marica, que por qué tenía la muñeca vestida con la media si soy nene. Yo le dije que la muñeca tenía frío así toda desnuda, que por eso la había vestido con la media. Después le lavé el pelo con jabón y le quedó perfumado. Quedó linda la muñeca. Yo le dije a ella que no tenía plata para comprarle ropa linda porque no tengo papá ni mamá. Parece que me perdonó, porque no dijo nada. Ella es linda como el gatito.


El gatito está triste. Está abajo de mi cama y parece que tiene miedo. Príncipe le puse al gatito. Él está abajo de la cama y arriba de la cama está toda mi ropa. En una bolsa grande. Me dijeron que hoy me vienen a buscar y tengo miedo. La muñeca está rota. Creo que está muerta. Los chicos grandes me la mataron, le sacaron toda la ropa y le arrancaron la cabeza. Está tirada ahí en la entrada de la habitación. No llora. Parece que está muerta. Yo sí lloro, porque me la mataron. Dicen que soy marica y yo no sé qué es ser marica. Dicen que soy eso porque me gusta la muñeca y no me gustó la pelota. Marica, dicen que soy.

Tengo miedo. Está oscuro y me dijeron que me van a venir a buscar. Y la muñeca está muerta. Cuando la puerta se abre entra el frío. Hace frío. Y llueve. Ahí estoy, dice la señora que me regaló la media. Soy yo. Entra la luz y también entra en un señor todo vestido de negro. Parece el príncipe de Blancanieves. Yo lo miro y él me sonríe, el príncipe. Falta Blancanieves. El señor mira el piso, mira mi muñeca muerta. Se rompió, dice. Me la mataron, le digo. Porque dicen que soy marica. Él me sonríe más. La señora mira para otro lado. La señora llama a Blancanieves. Y entra Blancanieves, pero no es Blancanieves.


Príncipe sale de abajo de la cama y el príncipe agarra la bolsa. Es mía, dice la señora que me regaló la media para la muñeca muerta. La que entró y que no es Blancanieves mira a Príncipe. Es mío, le digo. Mío. El príncipe recoge la muñeca y me da la mano. La que entró y que no es Blancanieves alza al gatito. Nos vamos, dice el príncipe. Es alto y hasta tiene los ojos del príncipe. La que entró y que no es Blancanieves me agarra de la otra mano. Salimos de la habitación y yo miro a la que no es Blancanieves. Y no, no es Blancanieves. Es el príncipe de Cenicienta.

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